sábado, 4 de agosto de 2012

LSD: La droga psicodelica

Corría el año de 1967, era yo solo una joven de 17 años, cansada de la monotonía de aquellos fríos días. Cansada de la vida gris de mis anticuados padres estilo los 50's. Quería hacer algo nuevo, peligroso o no, quería correr ese riesgo.

La verdad ni yo sabia lo que quería, solo quería que mi monótona vida tuviera algo de emoción. Salia constantemente a fiestas, pero fiestas tranquilas. Hasta que un día conocí a una amiga, que no quiero decir su nombre, ella era todo lo que yo quería ser: popular, linda, loca, etc.. Ella en su intento llevarme a experimentar lo que quería me lleva a un mundo naciente: Los hippies. Con su cultura alegre, llena de vida, de colores, de libertad, de amor; su manera de ver el mundo inmediatamente capto mi atención.

Llena de flores y miles de colores llegue un día a mi casa, mis padres indignados de aquella conducta: ¡Pero hija, este no es el ejemplo que te hemos dado! -dijo mi madre. ¿Acaso quieres que la sociedad te vea como una delincuente? - preguntaba y gritaba mi padre. Yo solo en mi mente repetía una y otra vez: No les hagas caso, no saben nada de la buena vida (Típica frase de un adolescente).

Sin pensarlo, me fui de la casa, solo les deje una nota a mis padres que decía: "Me voy, amor y paz." No tengo idea como reaccionarían a tal carta, lo cierto, es que me fui de mi casa a un campamento hippie. Era lo que realmente estaba buscando. Pero yo veía que no me sentía del todo una "hippie" faltaba algo ademas de flores y mucho amor. LSD, eso faltaba.

Nunca me había interesado por las drogas, la verdad, hasta que probé esa droga psicodelica que te hace viajar a un mundo de fantasía lleno de miles de colores y alegría. La primera vez que lo probé sentí que volaba con Lucy el cielo con Diamantes, viendo flores de celofán verdes y amarillas. Luego fui aumentando mi dosis, y cada vez los viajes a ese mundo hermoso eran mejores, sentía que flotaba, todo me parecía amor, todos eran mis hermanos. Era un viaje de la mente, todo te parecía tan alegre.

Y me sentía feliz de ser un hippie, o un desadaptado social, que según para la "gente decente" eso eramos. Claro que ser hippie no era una cuestión tan fácil, tenias que entregar tu mente, tu cuerpo y tu alma al amor, tenias que sentirme bien, todo el tiempo. Me siento feliz de ser quien soy, estar feliz a donde voy y ser feliz a los demás.


Nota
: es una historia imaginaria de mis noches de desvelo.


Hagan el amor y sean felices. Paz & Amor

-Aries.

No hay comentarios:

Publicar un comentario